Investigan el uso de veneno de serpientes para tratamiento contra el cáncer en Navojoa

20 de febrero de 2026


Olivia Paredes

Para identificar compuestos con potencial farmacológico para el tratamiento contra el cáncer, académicos y estudiantes del campus Navojoa de la Universidad de Sonora realizan una investigación sobre el uso del veneno de dos serpientes: la víbora de cascabel y la porthidium yucatanicum.

Max Vidal Gutiérrez, responsable de este proyecto de investigación que se realiza en el Laboratorio de Bioquímica y Toxicología a cargo de los académicos Edgar Felipe Morán Palacio y Luis Alberto Zamora Álvarez, detalló que actualmente trabajan con el potencial antiproliferativo de ambos venenos.

“Entre las principales fuentes de exploración que nosotros tratamos de abordar, están las plantas; sin embargo, eso no significa que no existan otros tipos de compuestos más complejos o biomoléculas que puedan ejercer efectos antiproliferativos, esto en la línea de investigación, particularmente en la parte de descubrimiento.

“En los últimos años ha habido un gran auge en cómo diferentes tipos de compuestos naturales, de origen animal, como los venenos, también presentan diferentes actividades biológicas; por ejemplo, los escorpiones o las serpientes, y de hecho somos una zona donde hay una gran cantidad de animales venenosos, que son una fuente para poder explorar”, precisó.

El académico adscrito al Departamento de Ciencias Químico Biológicas y Agropecuarias explicó que, considerando la naturaleza de los venenos, que son una mezcla de diferentes tipos de proteínas, con diversos tamaños y peso molecular, en la primera etapa de la investigación se realiza la separación de sus componentes por diferente tamaño y naturaleza química de los propios péptidos que lo conforman.

“Después de eso se hacen pruebas con las diferentes fracciones directamente sobre las líneas celulares, que en este caso utilizamos líneas celulares de cáncer, enfermedad de mayor relevancia en salud pública; los primeros ensayos que hemos realizado han sido particularmente con uno de los cánceres de mama más agresivos, que es el triple negativo y hemos encontrado que algunas fracciones presentan actividad antiproliferativa”, acentuó.

Vidal Gutiérrez subrayó que en el proyecto de investigación participa el doctor Jorge Jiménez Canale; así como la estudiante de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico, Fernanda Paola Lagarda Duartes; y el estudiante de la Maestría en Ciencias de la Salud, José Emilio Parra Sesma.

“El impacto que tiene la colaboración de los estudiantes en este tipo de proyectos es en su formación académica, ya que para poder dominar todos los aspectos que tienen estos proyectos multidisciplinarios, necesitan dominar diferentes áreas de las ciencias biológicas, desde la parte básica que es la química, la parte biológica, la bioquímica y cuando hablamos de composición de venenos está la parte patológica.

“Entonces esto hace que la formación del estudiante sea muy integral; incluso una vez obtenidos resultados, ellos discuten en función de las necesidades de salud pública y el impacto que pudieran tener los descubrimientos de estos proyectos”, agregó el académico, quien además invitó a los jóvenes en general a ingresar a la Universidad de Sonora, ya sea en la Licenciatura o Maestría.

Por su parte, Fernanda Paola Lagarda Duartes, estudiante de octavo semestre de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico del campus Navojoa, puntualizó que decidió formar parte de este proyecto de investigación, pues llamó su atención el entender cómo sustancias que comúnmente se perciben como dañinas, pueden llegar a tener un alto potencial terapéutico en enfermedades como el cáncer.

“Hacer esta investigación es sumamente importante porque nosotros sabemos que en la actualidad no existen terapias que no tengan efectos secundarios, y lo que buscamos es reducir la incidencia de estos efectos secundarios en personas que padecen cáncer; entonces, es importante que los investigadores volteen a ver este tipo de sustancias que percibimos como dañinas, pero tienen potencial.

“Y tenemos que dejar algo muy en claro: tanto los venenos, como las plantas, siempre tienen que tener un tratamiento previo; es decir, se tienen que trabajar en el laboratorio, porque tenemos que medir la dosis, la respuesta de estos tratamientos; muchas veces en casa se nos hace fácil tomarnos un té sobre todo de plantas, pero es importante que sepamos que se tienen que trabajar en laboratorios”, subrayó.

La estudiante hizo un llamado a la población a tener la mente muy abierta ante las nuevas terapias o tratamientos contra enfermedades como el cáncer, pues en el caso del uso del veneno de víboras o serpientes, se trata de algo muy innovador que antes se consideraba dañino.

“Creo que hay que ser de mente muy abierta, la verdad es una investigación muy bonita, estamos aprendiendo muchas cosas actualmente en el laboratorio, los invitamos a que sigan viendo cuál es nuestro trabajo, y que vean a la Universidad de Sonora, que es donde se están llevando a cabo estas investigaciones”, concluyó.