21 de octubre de 2026
Beatriz EspinozaComprender los mecanismos moleculares que regulan el crecimiento, la división y la muerte de las células es fundamental para estudiar el desarrollo del cáncer de mama, consideró Salomón Hernández Gutiérrez, investigador de la Universidad Panamericana, al participar en el II Simposio Ciencia y Sociedad contra el cáncer de mama, organizado por el campus Caborca.
El especialista en biología molecular participó con el tema “Cáncer: la rebelión celular” y dijo que esta área de estudio contribuye a comprender también el comportamiento de los tumores y abre posibilidades para avanzar hacia diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados.
Explicó que el cáncer es una enfermedad compleja en la que intervienen diferentes procesos biológicos, desde las alteraciones en la expresión de los genes hasta las interacciones de las células tumorales y el tejido que las rodea.
Durante su exposición de manera virtual, destacó que el estudio de esta enfermedad requiere analizar tanto el comportamiento de las células cancerosas como el microambiente tumoral, integrado por distintas poblaciones celulares que interactúan entre sí e influyen en el desarrollo y la evolución del tumor.
Hernández Gutiérrez explicó que, a nivel molecular, existen mecanismos que regulan la proliferación celular y otros que intervienen en la muerte programada de las células, conocida como apoptosis y cuando estos procesos pierden su regulación, pueden favorecer la multiplicación descontrolada de las células y la formación de masas tumorales.
Detalló que algunas alteraciones modifican el funcionamiento de las células y los genes supresores de tumores desempeñan una función protectora al contribuir a frenar el crecimiento celular cuando es necesario.
“Si estos mecanismos también se alteran, se debilita el equilibrio que permite el funcionamiento adecuado de los tejidos y aumenta la posibilidad de que se desarrollen tumores”, explicó.
El investigador subrayó que el tamaño de una masa tumoral no determina por sí solo su agresividad dijo al mostrar ejemplos de tumores de diferentes dimensiones para explicar que algunas lesiones pequeñas pueden tener un comportamiento maligno particularmente agresivo, mientras que otras de mayor tamaño no necesariamente son cancerosas.
Por ello, destacó la importancia de no minimizar la presencia de alteraciones en la mama y de acudir a los servicios de salud para recibir valoración médica ya que la detección oportuna permite identificar la enfermedad en etapas tempranas y puede reducir las oportunidades de que las células tumorales acumulen características que favorezcan su invasión y/o propagación.
Diagnóstico molecular y tratamientos personalizados
Hernández Gutiérrez explicó que la complejidad del cáncer de mama también se relaciona con la diversidad de sus subtipos, las características genéticas de cada paciente y las interacciones que ocurren en el microambiente tumoral y por esta razón, los tratamientos deben considerar las particularidades de cada caso, incluida la presencia o ausencia de determinados receptores y las características moleculares de la enfermedad.
En este contexto, destacó, la biología molecular ha contribuido al desarrollo de herramientas para analizar la expresión de los genes y obtener información que apoye la evaluación clínica ya que estos análisis pueden aportar información para estimar el pronóstico y orientar determinadas decisiones terapéutica.
El especialista señaló que todavía es necesario profundizar en el conocimiento de las redes moleculares que participan en el desarrollo del cáncer, debido a que numerosos genes y proteínas interactúan mediante mecanismos complejos que pueden favorecer o limitar la progresión tumoral.
El investigador es doctor en Ciencias en Biología Molecular y maestro en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México; realizó estudios posdoctorales en el Centro de Investigación en Medicina Aplicada de la Universidad de Navarra y actualmente es profesor investigador de la Universidad Panamericana, adscrito al Laboratorio de Biología Molecular de su Escuela de Medicina, en la Ciudad de México.
Sus líneas de investigación incluyen la biología celular y molecular aplicada a la medicina traslacional, el estudio del microambiente tumoral, la evaluación de compuestos con actividad antitumoral y el uso de células troncales mesenquimales con fines terapéuticos, además de trabajos en nanomedicina y bioingeniería.




