17 de agosto de 2026
Aleyda Gutiérrez GuerreroHabía una vez una pequeña Copechi que llegó al Centro de Desarrollo Infantil (CDI) de la Universidad de Sonora para contar tres historias, pero antes de comenzar, necesitaba que las niñas y los niños descubrieran qué animal era.
Ante la pregunta de la creadora de este personaje, surgieron varias respuestas, entre ellas, polilla, cucaracha, mariposa, grillo y paloma, hasta que una pista permitió acercarse a la respuesta correcta, también emite luz.
Entonces se develó que la imagen al frente era una luciérnaga, personaje que acompaña las historias de la colección Los cuentos de la Copechi, y con ella comenzó la lectura de Un premio justo, segundo libro de la serie, ante cerca de 30 infantes del CDI.
Acompañada de su hija Amelia, quien también formó parte de la comunidad del CDI años atrás, Anna Ivette Rodríguez Navarro compartió con las niñas y los niños una propuesta que busca acercarlos, desde las primeras infancias, a temas relacionados con la igualdad y la equidad de género.
La autora explicó que el CDI ha sido un espacio que ha abierto sus puertas al trabajo del programa de inclusión y equidad de género de la institución y a las actividades de sensibilización que impulsa en las infancias.
“Creemos que es fundamental que, si queremos verdaderamente un cambio de cultura, si queremos un proceso en el que imaginemos una sociedad igualitaria y equitativa, tenemos que empezar por las infancias. Entonces, trabajar con los niños y las niñas siempre es, en lo particular y también para el programa, algo fundamental, algo que se tiene que hacer sí o sí”, indicó la académica del Departamento de Psicología y Ciencias de la Comunicación.
Señaló que el CDI forma parte de la comunidad universitaria y representa un espacio donde pueden generarse nuevas perspectivas para el futuro, por lo que consideró prioritario trabajar desde edades tempranas en la construcción de relaciones basadas en la igualdad y el respeto.
“Muchas cosas se han logrado aquí. Muchos profesores y profesoras han venido a hablar de qué hacen los físicos y las físicas, qué hacen los enfermeros y las enfermeras, qué hacen los bailarines y las bailarinas. El mensaje es ese, decirles que las personas podemos ser lo que queramos ser sin tener que estar condicionadas por ser hombres o mujeres”, explicó.
Rodríguez Navarro destacó que la lectura de cuentos constituye una herramienta para abordar estos temas con las infancias mediante historias y personajes con los que puedan identificarse, además de propiciar espacios de diálogo y reflexión.
“A veces creemos que ni nos ponen atención, y la verdad es que el cuento siempre es una muy buena forma de llegar a los niños y a las niñas, con palabras, con historias”, mencionó.
Una pregunta que generó cambios
Como parte de las experiencias que ha dejado este trabajo en el CDI, Rodríguez Navarro recordó una actividad relacionada con el entonces denominado Día del Niño Científico, cuya denominación fue cuestionada por las propias niñas que participaron en las actividades de la Universidad de Sonora.
“Me acuerdo perfectamente de que estaba una lona muy grande que decía ‘Día del Niño Científico’, y las niñas que en ese momento habían pasado por acá salieron y la primera pregunta fue: ‘¿Y las niñas no podemos ser científicas?’”.
La pregunta llevó a revisar el nombre de la actividad y, a partir de ese momento, se adoptó la denominación Día de la Niñez Científica, como una forma de reconocer la participación de niñas y niños en este tipo de actividades.
“Me parece que la semilla que sembremos haciendo eso verdaderamente tiene un impacto, y lo que trabajamos aquí con los niños y las niñas también llega a las familias. Hay procesos y momentos de reflexión que atraviesan la vida de estas personas que sí son pequeñas, pero son personas, piensan y sienten, y pueden ver el mundo desde su punto de vista. Me parece que eso siempre es fundamental, escuchar su voz”, expresó.
El mensaje
Un premio justo reúne tres cuentos con mensajes relacionados con la igualdad, la equidad y el respeto. La obra incluye Lucía y la lista de deberes, César y sus palabras mágicas, y Victoria y su lucha por un premio justo, relato que da título al libro.
La autora explicó que la historia de Victoria plantea la importancia de que, ante un mismo trabajo y las mismas acciones, exista una compensación igualitaria, además de presentar situaciones que permitan a las infancias reflexionar sobre la equidad.
“Lo que queremos es que, por el mismo trabajo y con las mismas acciones, tengamos que recibir el mismo pago y el mismo premio. Entonces, esa es la idea y la intención de que cada uno de estos cuentos tenga un mensaje y que también las profesoras y los profesores puedan utilizarlos como material didáctico, puedan ser un punto de partida para pensar otras cosas y para hablar con los niños y las niñas”, dijo.
El libro forma parte de Los cuentos de la Copechi, colección que también incluye El mundo cuadrado, primera obra de esta serie, y que busca acercar contenidos sobre igualdad y equidad de género a las primeras infancias mediante relatos accesibles.
Rodríguez Navarro destacó que estas acciones forman parte del trabajo del Programa Institucional de Inclusión, Equidad de Género y Cultura de Paz (PIIEGP), cuya labor contempla la sensibilización de la comunidad universitaria en materia de igualdad y equidad de género.
“Me parece importante enmarcar estas acciones dentro de una meta muy específica del programa, que es poder trabajar por la sensibilización y la igualdad de la comunidad universitaria”, señaló.
Añadió que el trabajo con las infancias se relaciona con otros esfuerzos institucionales, entre ellos, las acciones dirigidas a escuelas incorporadas y otros sectores, con el propósito de contribuir a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.



