Comparte investigaciones sobre las yemas de la vid

12 de febrero de 2026


Paula Trespalacios Argain

Gerardo Martínez Díaz, investigador del Campo Experimental Costa de Hermosillo, presentó avances de sus estudios sobre la fertilidad de las yemas de la vid ante estudiantes del Departamento de Agricultura y Ganadería de la Universidad de Sonora.

La participación se realizó el 10 de febrero, en el marco del IV Simposio de la Vid, donde impartió las conferencias “Fertilidad de las yemas de la vid, evocación y diferenciación floral” y “Fertilidad de las yemas de la vid, dinámica de la diferenciación floral, necrosis de yemas e interpretación de análisis de fructibilidad”.

El investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias expuso resultados de un trabajo que desarrolla desde 1989, enfocado en el estudio de las inflorescencias de la vid.

Martínez Díaz señaló que su labor se centra en investigación aplicada orientada a la utilidad productiva de la viticultura, con el propósito de vincular el conocimiento científico con las necesidades del sector.

Indicó que este acercamiento permite a los estudiantes conocer los procesos que ocurren en el ámbito productivo y retomar líneas de investigación que evolucionan de manera constante y aportan al desarrollo agrícola.

Al abordar el concepto de fructibilidad o fertilidad, explicó que se refiere a la relación entre el número de yemas fértiles y el número total de yemas presentes en la planta.

Precisó que entre marzo y mayo se forman las estructuras productivas del año siguiente, etapa en la que las condiciones climáticas influyen de manera directa en el desarrollo de la vid.

Advirtió que el aumento de temperaturas asociado a mayores concentraciones de carbono en la atmósfera puede modificar el comportamiento térmico, en especial durante el verano.

Explicó que después de la cosecha las parras conservan follaje y requieren agua y nutrientes para distribuir recursos a sus distintas estructuras.

Señaló que bajo condiciones de estrés las plantas priorizan su mantenimiento sobre la viabilidad de sus estructuras reproductivas, lo que puede derivar en menor fertilidad de yemas y, en consecuencia, en una reducción de la producción del ciclo siguiente.