26 de enero de 2026
Elías QuijadaEn la celebración del Día Internacional de las Energías Limpias y el Día Mundial de la Educación Ambiental, que se lleva a cabo cada 26 de enero, la Universidad de Sonora tiene el compromiso con la formación académica, la investigación científica y el desarrollo de soluciones sustentables que contribuyan al cuidado del medio ambiente y al bienestar social, así lo consideró Juana Alvarado Ibarra.
La docente adscrita al Departamento de Investigación en Polímeros y Materiales y miembro del Núcleo Básico del Posgrado en Sustentabilidad, explicó que la preocupación global por los problemas ambientales no es reciente, sino que tiene su origen formal hace más de cinco décadas, cuando líderes de países industrializados se reunieron en Estocolmo para reconocer la urgencia de atender el deterioro ambiental que ya comenzaba a ser evidente.
Señaló que, aunque aquel primer esfuerzo no tuvo los resultados esperados debido a las implicaciones económicas y normativas que implicaba modificar los modelos tecnológicos de producción, las consecuencias de no actuar pronto se manifestaron en graves catástrofes ambientales.
Entre ellas recordó el desastre industrial de Bhopal, en India, ocurrido en 1986, cuyas secuelas en la salud de la población y en la degradación del suelo persisten hasta la actualidad, así como el derrame petrolero del Exxon Valdez, que provocó la contaminación de amplias zonas marinas y la muerte de numerosas especies.
Estos hechos, dijo, motivaron nuevas reuniones internacionales y la firma de acuerdos como el Protocolo de Kioto, enfocado en el control de emisiones contaminantes. Sin embargo, subrayó que las profundas desigualdades económicas y sociales han provocado que no todos los países avancen al mismo ritmo, siendo las naciones del sur global las más afectadas por la contaminación ambiental.
Ante este panorama, la catedrática universitaria destacó el papel fundamental de la academia, que ha incorporado la educación ambiental en los planes de estudio con el objetivo de formar profesionistas conscientes de la relación directa entre el cuidado del ambiente, la salud de la población y el desarrollo económico. “Sin ambiente no hay desarrollo económico ni social, porque todos los productos que utilizamos provienen de la naturaleza y deben mantenerse en equilibrio”, afirmó.
Explicó que, a partir de 1987, se acuñó el concepto de sustentabilidad, entendido como el equilibrio entre tres esferas: la económica, la social y la ambiental. “Cuando estas se mantienen armónicas y perduran en el tiempo, se habla de acciones sostenibles, lo que abrió paso al impulso de energías limpias y al aprovechamiento de la biomasa como alternativa a los combustibles fósiles”.
Desarrollo de nuevos materiales
Señaló que los grupos de investigación de la Universidad de Sonora trabajan actualmente en el desarrollo de nuevos materiales orientados a atender problemáticas ambientales y energéticas, como el biocarbono, obtenido a partir de residuos agrícolas.
Este tipo de materiales no solo evita que dichos residuos se conviertan en contaminantes, sino que les otorga una nueva vida útil, ya sea como fuente de energía o como apoyo para la recuperación de suelos y la descontaminación del agua.
Asimismo, resaltó que los programas educativos de la institución integran contenidos relacionados con la sustentabilidad no solo en áreas de ingeniería, sino también en economía y ciencias sociales, con el fin de que el estudiantado comprenda que el cuidado del ambiente es una condición indispensable para el crecimiento económico y el bienestar colectivo.
Finalmente, la académica hizo un llamado a mantener y fortalecer estos esfuerzos desde la conciencia individual y colectiva, reconociendo a la naturaleza como un socio estratégico para alcanzar un desarrollo próspero y equilibrado.
“Cuidar el ambiente es cuidar nuestro presente y asegurar el futuro como seres humanos, como país y como planeta”, concluyó.



