Analizan fecundidad y transformación de las familias en México con datos del INEGI

06 de noviembre de 2026


Beatriz Espinoza

Especialistas de la Universidad de Sonora analizaron los cambios demográficos en México a partir de los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), así como algunos de los desafíos sociales que plantean.

Durante una mesa de análisis organizada por el Departamento de Sociología y Administración Pública, como parte de su 48 aniversario, abordaron temas de fecundidad, composición de los hogares, envejecimiento de la población y participación económica.

Participaron Junior Heriberto Leyva Barceló, subdirector estatal de Estadística Sociodemográfica del INEGI, y las docentes Yuriria Orozco Martínez y Brenda Millanes Campa, con la moderación del académico Felipe Mora Arellano.

Para iniciar el encuentro, se presentó el contexto estadístico de la Encuesta Intercensal 2025, con datos y porcentajes sobre las variaciones registradas entre 2020 y 2025 en las características de la población y su envejecimiento.

Bajo el título “¿Hacia una sociedad sin padres ni madres y envejecida? Análisis y reflexiones de la Encuesta Intercensal 2025”, quienes participaron coincidieron en la necesidad de estudiar estas transformaciones en relación con las condiciones económicas, sociales y culturales de las personas.

Junior Leyva comentó que la encuesta, cuyos resultados se dieron a conocer en septiembre de este año, actualiza la información demográfica, social y económica del país y permite estudiar la evolución de la población y los hogares en los ámbitos nacional, estatal y municipal.

Detalló que, en 2025, México tenía 130.4 millones de habitantes en viviendas particulares y poco más de 517 mil personas en viviendas colectivas.

Asimismo, informó que el país registró 39.7 millones de viviendas particulares habitadas, con un promedio de 3.3 habitantes por vivienda, cifras que ofrecen un punto de partida para estudiar las transformaciones en la organización de los hogares y las estructuras familiares.

Durante su intervención, destacó la importancia de relacionar los indicadores demográficos con otras variables y compararlos tanto en su evolución histórica como entre entidades y grupos de población.

La disminución de la fecundidad, un fenómeno con múltiples causas
Yuriria Orozco Martínez señaló que los cambios demográficos deben estudiarse de manera integral, a partir de la relación entre fecundidad, migración, situación conyugal, condiciones de vida y otras características de la población.

La académica recordó que México comenzó a experimentar una disminución sostenida de la fecundidad a partir de la década de 1970, cuando las políticas de planificación familiar buscaban reducir las elevadas tasas de natalidad y fecundidad.
Orozco Martínez explicó que las tendencias actuales forman parte de una transición demográfica de varias décadas, aunque las decisiones reproductivas no se presentan de la misma manera entre todas las mujeres.

Añadió que, para comprender estas diferencias, es necesario relacionar los indicadores con la escolaridad, el nivel socioeconómico, la pertenencia a pueblos y comunidades indígenas, el lugar de residencia y la situación conyugal.

También resaltó la importancia de comparar las acciones y respuestas de otros países ante la disminución de los nacimientos y el envejecimiento poblacional.

Planteó que la reducción de la fecundidad no debe abordarse únicamente como una crisis demográfica, sino como un desafío para el diseño y la gestión de políticas públicas que respondan a las nuevas condiciones poblacionales, sin vulnerar los derechos de las mujeres.

Por su parte, Brenda Millanes Campa abordó el envejecimiento de la población y retomó los datos expuestos por Junior Leyva sobre la disminución de la fecundidad de las mujeres en México, de 6.6% en 1994 a 1.46% en 2025, con Sonora por debajo de la media nacional de 2.2%.

Respecto al número de nacimientos, especialistas señalaron una disminución a largo plazo en Sonora, con 59 mil 26 en el año 2000, 30 mil 904 en 2020 y 32 mil 600 en 2025.

Quienes integraron la mesa coincidieron en que las estadísticas adquieren mayor significado cuando se estudian en su secuencia histórica y se relacionan con las condiciones sociales en las que se producen.

Finalmente, destacaron que la demografía constituye una herramienta fundamental para el trabajo de sociólogas y sociólogos, pues aporta elementos para comprender la sociedad actual y los cambios que podrían configurarse en el futuro.