Comparte cónsul honorario de Francia charla con estudiantes de Unison

15 de octubre de 2026


El también empresario habló sobre cómo la diplomacia y el emprendedurismo se encuentran

Beatriz Espinoza

La capacidad de enfrentar los problemas, aprender de las dificultades y mantener la disposición para encontrar soluciones son elementos fundamentales para un emprendimiento, aseguró Matthieu Hubert Marie Couret, cónsul honorario de la República Francesa en Hermosillo y fundador de la empresa de panadería y pastelería francesa Paris-Brest.

El diplomático y empresario fue invitado a participar en la IV Semana de Ingeniería, en el marco del Ciclo de Charlas por los 200 años de relaciones diplomáticas entre Francia y México, programa del Seminario de Cultura Mexicana en coordinación con la Unison, y el 84 aniversario de la máxima casa de estudios.

Durante su intervención, habló de su experiencia personal y profesional y de algunas decisiones que han marcado su trayectoria en México desde hace 15 años que llegó con el plan de un intercambio temporal de cinco meses y que lo llevaron a establecerse en esta ciudad y caminar de la mano con la sociedad hermosillense.

También compartió con los jóvenes universitarios aprendizajes adquiridos durante el proceso de establecimiento de su empresa en Sonora y de asumir responsabilidades de representación y atención consular de ciudadanos franceses en esta ciudad.

Del intercambio académico al emprendimiento
Couret relató que su llegada a Hermosillo fue en 2013 para realizar un intercambio académico que originalmente contemplaba una estancia de cinco meses, sin embargo, durante ese periodo conoció a quien actualmente es su esposa, Alejandra, y descubrió un país cuya calidez humana, gastronomía y riqueza cultural influyeron en su decisión de permanecer en México.

Inicialmente tenía interés en trabajar en la industria de los videojuegos, pero su trayectoria tomó otro rumbo y lo llevó a emprender en el sector de la panadería y la pastelería francesa, y por ello invitó a los estudiantes a mantener una actitud abierta ante las decisiones que pueden modificar sus proyectos de vida, especialmente aquellas que implican salir de la zona de confort, para conocer otros entornos y asumir nuevos desafíos.

Emprender no se limita a crear una empresa, consideró, sino que implica desarrollar habilidades para enfrentar situaciones complejas, buscar alternativas, crear valores y perseverarlos ante las dificultades.

Para explicar esta idea, compartió una definición que aprendió de uno de sus mentores: Un emprendedor es tener la energía y el espíritu para enfrentar problemas, tras problemas, tras problemas, hasta llegar al bien deseado, enfocándose en la energía, la curiosidad y la disposición de aprender más allá de las calificaciones académicas o determinadas características personales.

Puso como ejemplo parte de la trayectoria de Paris-Brest, cuyo crecimiento ha implicado enfrentar distintos obstáculos operativos y financieros desde el momento de la apertura, pero que de iniciar operaciones con dos personas paso a tener actualmente un total de 33 colaboradores y dos sucursales.

Couret también invitó a cambiar la percepción negativa que suele asociarse con el fracaso empresarial y les dijo que una experiencia que no alcanza los resultados esperados puede convertirse en una oportunidad para identificar errores, aprender y mejorar las decisiones futuras, por lo que recomendó evaluar riesgos antes de emprender sin temor a equivocarse o intentar nuevos proyectos.

Otro de los aprendizajes que compartió fue la importancia de comprender las características culturales del lugar donde se desarrolla un proyecto empresarial, ya que en su caso, uno de los retos consistió en encontrar la manera de acercar una propuesta gastronómica distinta sin intentar sustituir las costumbres locales.

A partir de esta experiencia, subrayó que emprender en un entorno diferente requiere conocer a los clientes, comprender sus necesidades y reconocer el valor de la cultura en la que se busca desarrollar un negocio.

Couret habló también de su labor como cónsul honorario de la República Francesa en Hermosillo, responsabilidad que combina con su actividad empresarial y dijo que ambas funciones tienen en común la importancia de los valores y la disposición para servir a otras personas.

Detalló que mientras que en su empresa busca atender a los clientes y responder a sus necesidades, desde su responsabilidad consular brinda atención a ciudadanos franceses que requieren orientación o apoyo en trámites relacionados, por ejemplo, con pasaportes y nacionalidad.