Educación inclusiva de la Unison atenderá a casi 550 estudiantes en el semestre 2026-2

26 de agosto de 2026


Elías Quijada

Llegar a la universidad representa para cualquier estudiante un nuevo comienzo, pero para quienes viven con alguna discapacidad o condición que requiere apoyos específicos, iniciar y avanzar en una carrera profesional puede implicar retos adicionales y para ellos, la Universidad de Sonora cuenta con un espacio que busca que esas dificultades no se conviertan en barreras para aprender, permanecer y, finalmente, egresar.

Desde 2019, el Área de Apoyo a la Educación Inclusiva, adscrita a la Dirección de Apoyo a Estudiantes, trabaja como una red de acompañamiento para estudiantes con discapacidad y otras condiciones que requieren atención particular durante su trayectoria universitaria.

Julia Andrea Palomares Romero, responsable de esta área, explicó que el propósito es que las y los
estudiantes sepan que cuentan con un lugar al cual pueden acudir para resolver dudas, encontrar
orientación y recibir apoyo tanto en asuntos académicos como administrativos.

“Estamos físicamente aquí para resolver cualquier dificultad que presenten; pueden utilizar el espacio, las computadoras, participar en los talleres y, sobre todo, tener un acompañamiento durante su trayectoria académica”, señaló.

Informó que para este semestre 2026-2, el trabajo del área se intensifica con la incorporación de 232 estudiantes de nuevo ingreso, quienes se sumarán a los 315 estudiantes de reingreso que ya forman parte del seguimiento del programa en los seis campus de la Universidad de Sonora.

Detalló que desde el proceso de admisión se identifica a quienes reportan alguna discapacidad y
posteriormente, la información proporcionada por las y los estudiantes es remitida por la Dirección de Servicios Escolares al área de inclusión, donde se inicia un proceso de acercamiento para conocer de manera más amplia sus necesidades.

Con estudiantes de nuevo ingreso se realiza una entrevista que permite conocer su situación, las redes de apoyo con las que cuentan, los recursos que han utilizado durante su trayectoria escolar y la manera en que han enfrentado sus estudios antes de llegar a la Universidad. También se establece comunicación con sus familias para complementar la información y conformar un expediente que facilite su acompañamiento, abundó.

Esta información, dijo, permite trabajar de manera anticipada con coordinaciones de programa, jefaturas de departamento y docentes, de manera que conozcan las características y necesidades del estudiante antes de recibirlo en el aula.

“Es importante saber que los chicos, al tener un diagnóstico, requieren de ajustes razonables en la
universidad. Nosotros trabajamos cada día para apoyarlos en ese aspecto, para que se sientan
acompañados y puedan avanzar al igual que todos”, destacó.

Apoyos de acuerdo con las necesidades de cada estudiante
El programa atiende principalmente cuatro categorías de discapacidad como es la física, visual, auditiva y psicosocial, además de situaciones médicas que pueden requerir algún tipo de apoyo.
“En el caso de estudiantes con discapacidad visual, el área ha impulsado un Taller de Braille, herramienta que permite fortalecer sus posibilidades de lectura y escritura. Para estudiantes con discapacidad auditiva también se ofrece, mediante convocatoria, un curso de Lengua de Señas Mexicana, una actividad que semestre tras semestre ha tenido una respuesta favorable”.

“Dentro de la discapacidad psicosocial se encuentran estudiantes con diversas neurodivergencias, entre quienes predominan aquellos dentro del espectro autista y estudiantes con déficit de atención”, expuso.

Palomares Romero aclaró que las y los jóvenes que llegan al área de inclusión desarrollan normalmente sus actividades académicas y asisten a sus clases, pero cuentan con apoyos específicos que permiten generar mejores condiciones para su aprendizaje.

“Uno de ellos es el trabajo de educación inclusiva desarrollado por la propia Universidad, mediante el cual se identifica a estudiantes que requieren apoyos. De esta manera, cuando el docente consulta su lista de asistencia puede reconocer mediante un ícono de accesibilidad que en su grupo hay un estudiante que requiere determinados ajustes y consultar la información necesaria para brindarle un mejor acompañamiento”, manifestó.

A la par, el área mantiene una capacitación constante dirigida a docentes y personal administrativo, con el propósito de sensibilizar sobre las diferentes condiciones y fortalecer las herramientas que permitan atenderlas adecuadamente, agregó.

Una red que también se construye entre estudiantes
La funcionaria universitaria aseguró que el acompañamiento no termina en la orientación, pues el Área de Apoyo a la Educación Inclusiva también impulsa proyectos que buscan que los propios estudiantes se conviertan en parte de esta red.

“Uno de ellos es el programa de asesorías de pares, en el que estudiantes avanzados, con buen desempeño académico y que realizan su servicio social, brindan apoyo a otros jóvenes. A cada estudiante que solicita este acompañamiento se le asigna, de ser posible, un compañero de su misma carrera para apoyarlo en determinadas necesidades académicas”.

“También existe un grupo de docentes que, además de cumplir con sus responsabilidades académicas, participa voluntariamente en el área para ofrecer asesorías y cursos que complementan la formación de las y los estudiantes”, subrayó.

Reiteró que actualmente, alrededor de 315 estudiantes de reingreso forman parte del seguimiento del programa, una cifra que ha crecido de manera constante y que también representa nuevos retos para el área, tanto en atención como en la ampliación de sus espacios y servicios.

Que la discapacidad no sea una razón para detenerse
La trabajadora universitaria puntualizó que el acompañamiento se extiende también a los diferentes
campus de la institución, pues durante este semestre ya se realizaron visitas a Nogales, Santa Ana y
Caborca, donde el personal del área tuvo un primer acercamiento con estudiantes y comunidades
universitarias para presentar formalmente el programa y establecer canales de comunicación.

“También están contempladas visitas a Cajeme y Navojoa, con el propósito de fortalecer esta red de apoyo en los seis campus”, añadió.

La meta, resaltó, es acompañar al estudiantado en tres momentos fundamentales en su vida académica que es el ingreso, permanencia y egreso.

Dio a conocer que, el semestre pasado, un alumno con trastorno del espectro autista concluyó su
formación profesional mediante la modalidad de titulación por el Examen de Egreso de Ceneval y se encuentran próximos a incorporarse al mundo laboral.

“Sé que hay muchas personas que a veces no se quieren sentir etiquetadas o vulnerables al comentar su situación, pero es importante conocerlos y que sepan que hay personas que los pueden apoyar durante toda su trayectoria escolar”, enfatizó Palomares Romero