Académico del campus Nogales analiza el mejoramiento humano desde la bioética

11 de agosto de 2026


Haydeé Gaxiola

Con el título “La noción de mejoramiento humano en etapa germinal como dilema bioético”, la revista Bioética UNAM publicó un artículo de Francisco Justiniano Velasco Arellanes, académico investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora, campus Nogales.

El artículo se encuentra publicado en el siguiente enlace: https://revista.bioetica.unam.mx/index.php/pub/article/view/75

La publicación se centra en el biomejoramiento embrionario, es decir, la posibilidad de modificar genéticamente embriones humanos para mejorar ciertas características. Este concepto, que a menudo se asocia con narrativas transhumanistas, es analizado críticamente por el académico, quien subraya la falta de una definición clara y neutral de lo que constituye una “mejora” en este contexto.

Uno de los puntos clave que presenta el académico es la distinción entre la obligación moral de prevenir enfermedades graves en individuos, lo que se conoce como escenarios de “misma persona”, y la ausencia de un deber general de aplicar mejoras no terapéuticas en futuras generaciones, en escenarios de “mismo número”.

En otras palabras, asegura que si bien existe un consenso ético para evitar padecimientos severos, la idea de “diseñar” bebés con características deseables plantea profundos dilemas morales y sociales.

Velasco Arellanes propone una moratoria condicionada para intervenciones embrionarias con fines de mejora, sustentada en tres umbrales acumulativos, seguridad y capacidad de corrección razonable, legitimidad deliberativa y justicia/antieugenesia.

Análisis bioético

El estudio realiza un análisis bioético de segundo orden, con énfasis en la propia noción de “mejora”, la evaluación de los riesgos técnicos y distributivos y la revisión de los marcos regulatorios internacionales.

Los resultados de su investigación resaltan la importancia de diferenciar entre intervenciones terapéuticas preventivas y mejoramientos no terapéuticos.

Además, el docente identifica tres condiciones operativas para clasificar una intervención como mejoramiento, la ausencia de una patología de base, la transmisibilidad intergeneracional de la modificación y la persistencia de incertidumbre técnica.

El artículo concluye que, mientras no existan métricas validadas de “mejora”, evidencia científica robusta y un marco de gobernanza que garantice la participación pública, la transparencia y el control independiente, el biomejoramiento germinal debe permanecer fuera de la práctica clínica.

Y que cualquier avance hacia su aplicación requerirá el cumplimiento estricto de los umbrales propuestos para evitar sesgos ideológicos, la privatización de los riesgos y la homogeneización genética.