10 de agosto de 2026
Beatriz EspinozaLa transición hacia un sector energético más competitivo requiere la participación y colaboración de distintos actores, como los sectores empresarial y gubernamental, así como las instituciones de educación superior, expresó Fernando Rodríguez Tovar, director de Clúster de Energía Sonora.
El funcionario explicó durante una entrevista con René Flores Morales, en el programa de radio Ingenio de la Facultad Interdisciplinaria de Ingeniería de esta casa de estudios, que los clústeres son un modelo de colaboración que permite reunir en una misma mesa a los sectores involucrados para aprovechar las oportunidades.
Durante su participación, Rodríguez Tovar expresó que el desarrollo de las energías no depende solo de las ingenierías, sino que requiere especialistas en otras áreas, como derecho y administración pública, además de acciones relacionadas con la política energética y la atracción de inversiones que permitan atender de manera integral esta área de desarrollo.
Precisamente, asentó, en esa diversidad de conocimientos radica una de las fortalezas del modelo, pues permite complementar las capacidades de los distintos actores para construir soluciones desde diferentes perspectivas.
Explicó que un clúster se desarrolla alrededor de un sector económico que adquiere relevancia en una determinada región y que, con el tiempo, genera una concentración de empresas, proveedores, profesionistas e instituciones vinculadas con esa actividad.
Destacó que, a diferencia de una cámara empresarial, cuyo propósito es representar y defender los intereses de un gremio, el clúster tiene una vocación de colaboración y reúne a las áreas involucradas.
En la emisión, que se transmite por Radio Universidad, añadió que en Sonora funcionan tres clústeres que destacan por su participación en sectores estratégicos, el Clúster Automotriz de Sonora, el Clúster Minero y el Clúster de Energía Sonora.
Recordó que entre 2016 y 2017 llegaron a Sonora diez parques solares fotovoltaicos mediante las subastas eléctricas de largo plazo, con una inversión aproximada de 1,500 millones de dólares y una participación del 5 por ciento de empresas sonorenses, frente a una estimación de hasta el 35 por ciento.
Es por ello que se ha impulsado el fortalecimiento de las capacidades de las empresas locales para prepararlas y que estén en capacidad de responder a las necesidades y los estándares que requiere la industria energética.
“El Clúster de Energía Sonora trabaja en tres líneas fundamentes que son la identificación y fortalecimiento de empresas locales, la profesionalización de las pequeñas y medianas empresas, la integración de proyectos de mayor escala y desarrollo del talento humano para la industria”, detalló.
Universidad, pieza clave en la formación de talentos
Rodríguez Tovar dijo que actualmente son once las universidades que forman parte del Clúster de Energía Sonora y que la Universidad de Sonora es una de ellas, en un proceso de vinculación para la actualización y el fortalecimiento de los programas educativos y los proyectos de formación continua.
Como ejemplo, mencionó el desarrollo de un diplomado para líderes de gestión energética en las empresas, dirigido no solamente a compañías dedicadas al sector energético, sino también a industrias como la minera, automotriz y aeroespacial, entre otras, que requieren de manera permanente el uso y la gestión de la energía.
El funcionario dio a conocer los avances del programa Energía y Talento MX, iniciativa financiada por la Unión Europea en la que participan cinco clústeres, dos en México, dos en España y uno más en Noruega.
El proyecto contempla capacitar durante los próximos tres años a 920 jóvenes de Sonora y Nuevo León en materia de energías renovables y movilidad sustentable, además de ofrecer capacitación en línea a otras 800 personas, con la posibilidad de que 120 de ellas realicen pasantías en empresas de este sector.
En este sentido, señaló que uno de los retos del Clúster de Energía Sonora es fortalecer la promoción y difusión de sus actividades, de manera que los beneficios de un sector energético más competitivo puedan traducirse en nuevas empresas, mejores oportunidades laborales y una mayor preparación de las nuevas generaciones.



