15 de abril de 2026
Paula Trespalacios ArgainEl Departamento de Sociología y Administración Pública, de la Universidad de Sonora, llevó a cabo el Coloquio “A 30 años del Informe Wallerstein”, en el que se reactivó la pregunta de 1996 sobre si es necesario abrir las ciencias sociales.
El profesor Felipe de Jesús Mora Arellano inició el coloquio con una reflexión sobre por qué y para qué se abrieron las ciencias sociales, a lo que dijo no se trata de una efeméride académica más, sino de una invitación a reflexionar sobre cómo se produce conocimiento social, en dónde se hace y para quién.
“Abrirlas no significa destruirlas, sino reconstruirlas críticamente para que sigan siendo herramientas útiles para comprender y transformar el mundo que habitamos. 30 años después la pregunta sigue abierta y esa es quizá su mayor virtud”, expresó ante los estudiantes presentes.
Durante el coloquio participaron cuatro académicos del Departamento de Sociología y Administración Pública, Jesús Enríquez abordó la relación del informe y el Posgrado Integral de Ciencias Sociales en la UNISON;
Juan Gálvez hizo lo propio con el plan de estudios de la Licenciatura en Sociología; Brenda Millanes trató la perspectiva de género dentro del informe Wallerstein; e Israel González abordó la cultura en el mismo informe.
Reactivar la pregunta original ante los desafíos actuales
Mora Arellano compartió que a 30 años del informe Wallerstein “Abrir las ciencias Sociales”, la pregunta es por qué sigue siendo relevante, a lo cual dijo lo es porque en buena medida nunca se terminó de hacer.
Nombró tres razones, la primera fue porque nacieron para un mundo que ya no existe, precisó que las ciencias sociales modernas se institucionalizaron en el siglo XIX ante el acecho del estado - nación, el capitalismo liberal y la hegemonía; y el problema es que se sigue analizando de la misma manera un mundo totalmente distinto, por lo que abrir las ciencias sociales es reconocer que los cuadros disciplinarios se han vuelto anacrónicos.
Como segunda razón mencionó la fragmentación disciplinaria que empobrece la explicación social, ya que economía, política, cultura y sociedad no existen separadas en la realidad, pero si en las estructuras académicas. Por lo que abrir las ciencias sociales significa mezclar todo y reconocer que los grandes problemas sociales no respetan fronteras disciplinarias.
La tercera razón es porque el conocimiento no es neutral, ante lo que explicó que el informe dice que toda ciencia social se produce desde instituciones dentro de relaciones de poder con efectos políticos concretos, así que abrir las ciencias sociales es hacer explícitos sus supuestos en lugar de ocultarlos bajo la ilusión de neutralidad.
“Abrir las ciencias sociales para comprender problemas complejos: violencia, desigualdad, migración, crisis ambiental, precarización laboral, colapso democrático. Ninguno de estos fenómenos puede explicarse desde una sola disciplina y desde una sola escala nacional. Abrir las ciencias sociales es una necesidad epistemológica no una moda teórica”, aseguró.
Agregó que esto permitiría devolver relevancia social al conocimiento y formar sujetos críticos, no solo especialistas, señaló que el informe no pensaba solo en personas investigadoras, sino en nuevas generaciones, lo que conduce a una propuesta pedagógica.



