10 de marzo de 2026
Paula Trespalacios ArgainCon la conferencia “Rigor, pasión y perseverancia: una vida profesional en la ciencia”, Yessenia Olazo Gómez compartió con alumnos de la Universidad de Sonora lo que vivió desde su época de estudiante hasta la actualidad, cuando realiza un posdoctorado en esta casa de estudios.
Su participación abrió el Foro del Departamento de Ingeniería Química y Metalurgia el 9 de marzo, en el Auditorio Manuel Rivera Zamudio, donde además habló de su proyecto, el cual trabaja desde su tesis doctoral, basado en ventanas de vidrio doble para sistemas pasivos por habitaciones en el ahorro de energía.
“Mi estudio es la habitación: dos muros conductores, dos muros convencionales, la ventana de muro doble y un techo con recubrimiento reflectivo. El objetivo de ese trabajo es ver cuánto se reduce la energía al interior de la habitación y cuánto puedo reducir en consumo de aire acondicionado, tanto en la energía como en la parte económica”, destacó en entrevista previa sobre su proyecto de investigación.
Aseguró que los resultados han arrojado que el consumo de energía eléctrica baja un 8%. Señaló que no se puede eliminar totalmente el uso de aire acondicionado, pero sí disminuye su uso durante el día, lo que ayuda a la parte económica, eléctrica y hasta a reducir los contaminantes.
Una formación profesional, a pesar del machismo
Olazo Gómez fue la única mujer que se graduó de Ingeniería Mecánica en la generación 2007-2012 del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, del Sistema Tecnológico Nacional, sobre lo que expuso su experiencia desde el lado estudiantil hasta el profesional.
“Mi experiencia como estudiante, en el sentido de cómo me fue como mujer. Yo soy ingeniera mecánica, entonces al inicio era la única mujer de mi generación y era una carrera muy pesada y muy difícil en cuanto a lo familiar. Yo soy de Chiapas, donde hay una cultura muy machista. Yo tenía un padre que decía: ‘no lo vas a lograr, tú no puedes’. Y sí pude”, compartió.
Precisó que al mismo tiempo tenía profesores que le dijeron que, si quería igualdad, la tratarían como al resto de sus compañeros, lo que hizo difícil cursar su carrera; pero al terminar y llegar a la maestría todo fue diferente, al conocer compañeros y profesores que la apoyaron.
“En un inicio entramos cinco mujeres y al final nada más quedé yo. En segundo semestre ya no había nadie más que yo. Era muy difícil tener que compartir con mis compañeros porque muchos de los trabajos eran en equipo, entonces nadie quería participar en equipo conmigo, porque para ellos yo todavía no daba la talla”, recordó.
Mencionó que la convivencia fue muy difícil y que hasta que llegó al sexto semestre pudo integrarse en equipos.
“Si yo miro hacia atrás, es un avance muy grande. Yo he visto mi crecimiento, porque se crece de manera emocional, mental y personal”, expresó Olazo Gómez.



