El daño emocional no debe minimizarse ni considerarse una debilidad: especialista

06 de marzo de 2026


Beatriz Espinoza

El daño emocional en las mujeres no es una exageración ni una debilidad, es una afectación concreta a la salud mental, a la autoestima, al proyecto de vida y a la estabilidad personal, aseguró Olimpia Salazar Serrano.

La docente universitaria y responsable del Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis (CATIC) de la Universidad de Sonora, habló a estudiantes y catedráticos de la “Restauración del daño emocional” en el II Foro Universitario: Mujer y Salud Mental.

El evento, organizado por la Dirección de Apoyo a Estudiantes en coordinación con los Centros de Integración Juvenil A. C., se llevó a cabo el jueves 5 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer que se conmemora el próximo domingo 8 de marzo.

La conferencista inició su conversación en las salas interactivas del edificio 8-A del campus Hermosillo argumentando que la violencia y las desigualdades históricas que enfrentan las mujeres hasta nuestros días, continúan dejando huellas invisibles que afectan su bienestar psicológico, su autoestima y su proyecto de vida.

Aseguró que, reconocer esas afectaciones y asumir el derecho de su reparación de manera individual, las mujeres tendrán la oportunidad de cambiar cualquier situación que provoca daño y recuperar la libertad personal y el derecho a vivir con bienestar.

Durante su exposición, la especialista explicó que muchas de las presiones emocionales que enfrentan las mujeres tienen origen en las expectativas sociales construidas históricamente e influyen en la forma en que se perciben a si mismas y en la forma en que afrontan situaciones de estrés, violencia o crisis.

Es así, dijo, que desde edades tempranas, las mujeres reciben mensajes sociales que moldean su conducta y generan creencias sobre cómo deben actuar socialmente, en distintos ámbitos de la vida.

Se refirió a aquellas situaciones que podría decirse que ‘ordenan’ a la mujer a no llorar, a no enojarse, a ser cumplidas, que tienen que ser calladitas, que tienen que ser trabajadoras y cuidar a los hijos, entre muchas otras ideas que marcan socialmente la conducta y las responsabilidades de las mujeres.

“Estas ideas pueden convertirse en creencias limitantes que llevan a muchas mujeres a intentar cumplir múltiples roles al mismo tiempo, pero con frecuencia genera frustraciones, inseguridades y sentimientos de insuficiencia… estamos cargando un costal muy grande solo porque el deber me lo exige”, apuntó.

Salazar Serrano explicó que esas presiones se combinan con eventos inesperados que, por lo general, desencadenan crisis colocando a la mujer en situaciones que no puede controlar y le mueven de su centro.

Señaló que estas son las crisis y lo bueno es que son temporales y pueden superarse mediante apoyo, acompañamiento y acciones personales orientadas a la recuperación de las emociones y del estado normal de antes de que sucediera lo que no esperaba.

Advirtió que son esas son las afectaciones psicológicas y pueden tener consecuencias profundas causando daños emocionales que, en su mayoría, no son visibles, pero sí se reflejan en baja de autoestima, en una desestabilidad emocional o dificultades para desarrollar proyectos de vida.

“El daño no siempre es económico, pues hay afectaciones que no se pueden medir en facturas como la ansiedad, la depresión, el estrés postraumático o el daño a la reputación, entre otros.

“Y nadie va a venir a reparar ese o cualquier daño emocional más que tú, porque tiene que ver con el cómo podemos cambiar las situaciones que nos hacen daño y que estamos en este mundo a ser libres, a ser felices y a hacernos cargo de esa felicidad”, concluyó.