23 de febrero de 2026
Elías QuijadaConservar la lengua materna, retomar los estudios después de años de trabajo y abrirse camino en la educación superior no es una tarea sencilla. Sin embargo, para Lázaro Fausto Vázquez Sánchez, estudiante de la Licenciatura en Derecho de la Universidad de Sonora, cada obstáculo se ha convertido en una oportunidad para reafirmar su deseo de superación personal y académica.
Originario de Coatecas Altas, Ejutla de Crespo, Oaxaca, Lázaro llegó a Sonora a los diez años de edad junto con su familia, atraídos por el trabajo agrícola en los viñedos y actualmente se encuentra establecido en Estación Pesqueira, donde ha pasado gran parte de su vida enfocado en el trabajo, hasta que a los 27 años una inquietud profunda comenzó a crecer, la cual era querer estudiar. “Me pregunté por qué no había estudiado y decidí buscar la forma de hacerlo”, recuerda.
Su camino académico inició desde lo más básico, pues a través del Instituto Sonorense de Educación para los Adultos (ISEA), concluyó la primaria en apenas seis meses y posteriormente la secundaria.
La preparatoria representó uno de los mayores retos porque reprobó exámenes en varias ocasiones, pero la perseverancia fue más fuerte que el desaliento, pues cuando las opciones públicas parecían cerrarse por su edad, encontró una alternativa en un bachillerato particular, donde logró concluir sus estudios en tres años.
Fue en esa etapa donde nació su interés por el derecho, aunque al principio los libros y conceptos le parecían incomprensibles, Lázaro decidió no rendirse y concluyó el bachillerato, fue entonces cuando se acercó a la Universidad de Sonora, donde recibió orientación y acompañamiento por parte del Programa de Apoyo Académico a Estudiantes Indígenas (PAAEI).
Durante un año se preparó de manera autodidacta para el examen de admisión y, aunque inicialmente no obtuvo un puntaje suficiente, días después recibió la noticia que cambiaría su vida, pues había sido aceptado. “Cuando me dijeron ‘felicidades, ya eres un búho’, sentí una alegría inmensa”, comparte.
Hoy cursa el cuarto semestre de la Licenciatura en Derecho y conserva con orgullo su lengua materna zapoteca, un elemento fundamental de su identidad, pero reconoce que los primeros semestres estuvieron marcados por el temor y la incertidumbre, especialmente al enfrentar materias como estadística, pero cada dificultad superada fortaleció su confianza.
“Los obstáculos sí se pueden brincar”, afirma con convicción y abrazando libros de Derecho civil.
Vázquez Sánchez guarda un profundo agradecimiento hacia la Universidad y a quienes hicieron posible su ingreso, incluyendo a la entonces rectora María Rita Plancarte Martínez, quien le brindó una oportunidad que transformó su vida. “Aquí me siento muy feliz, muy a gusto; aprovecho todo lo que enseñan los profesores y valoro cada experiencia”, expresa.
Con planes a futuro su meta es clara que es concluir la carrera, prepararse sólidamente en el ámbito jurídico y poner sus conocimientos al servicio de comunidades vulnerables, particularmente en casos legales porque desea también forjar su camino profesional en tribunales de Sonora, siempre con la intención de retribuir lo aprendido.
Finalmente, en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, que se celebra cada 21 de febrero, Lázaro Fausto envía un mensaje a quienes dudan en retomar o iniciar sus estudios, sin importar la edad o procedencia, el cual se centra en que el deseo de superación es una de las mejores emociones que puede llenar el corazón.
“Que no se quede solo en un deseo; que lo intenten. Al cruzar un obstáculo difícil, la victoria es más bonita. Vale la pena”, dijo.




