04 de febrero de 2026
Elías QuijadaCon más de cuatro décadas de trabajo continuo en investigación, monitoreo y restauración de humedales, la Universidad de Sonora ha consolidado una línea de estudio enfocada en la conservación de estos ecosistemas estratégicos, considerados fundamentales para la biodiversidad, la pesca, la regulación del clima y la calidad de vida de la población.
Alf Enrique Meling López, académico del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (DICTUS), señaló que la institución inició sus estudios hace poco más de 40 años en humedales costeros, principalmente manglares y marismas, y posteriormente amplió su trabajo a humedales de agua dulce y pastos marinos.
Sobre la importancia de los manglares, el experto dijo que cumplen funciones esenciales como la captura grandes cantidades de dióxido de carbono, aportan materia orgánica que sostiene la cadena trófica marina y funcionan como refugio y zona de crianza para numerosas especies comerciales como camarones, peces, pulpos, cangrejos y también sirven de hábitat para aves migratorias, mamíferos, moluscos e insectos polinizadores.
Meling López recordó que antes de la década del 2000 estos ecosistemas se encontraban desprotegidos y eran afectados por la tala, la expansión de desarrollos turísticos, el pastoreo y la extracción desmedida de recursos.
Con la implementación de nuevas disposiciones ambientales y la intervención de organismos se fortalecieron las acciones de protección y comenzaron a financiarse proyectos de restauración, que incluyen la creación de viveros, reforestación y rehabilitación de la hidrología natural.
Actualmente, la Universidad mantiene proyectos en colaboración con instancias gubernamentales como la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable del Estado de Sonora y la Comisión Nacional Forestal, además de trabajar de manera conjunta con otros investigadores especialistas en ecosistemas continentales y marinos, abundó.
El académico universitario subrayó que la conservación de los humedales no es solo tarea de la ciencia, sino también de la sociedad, ya que las ciudades dependen indirectamente de los servicios ambientales que estos sistemas proporcionan, como la regulación climática y el suministro de alimentos.
Por ello, desde la institución se promueven actividades de educación ambiental, visitas guiadas y proyectos de vinculación que permitan a estudiantes y comunidades conocer estos espacios y valorar su importancia. Lugares como Bahía de Kino o el Estero El Soldado, en Guaymas, representan oportunidades cercanas para acercarse a estos ecosistemas, afirmó.
El investigador enfatizó que proteger los humedales es preservar un patrimonio natural que sostiene la vida, fortalece la economía regional y contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, por lo que invitó a la comunidad universitaria y a la sociedad en general a involucrarse activamente en su cuidado.
En el marco del Día de los Humedales, que se conmemoró el 2 de febrero, explicó que los esfuerzos de registro y monitoreo abarcan desde el Alto Golfo de California hasta el límite con Sinaloa, donde se han documentado lagunas costeras, esteros y estuarios, así como los cambios que han presentado con el paso del tiempo; asimismo, se desarrollan proyectos enfocados en la restauración, protección y evaluación ecológica de estos sistemas.
“En particular, Sonora alberga entre 14 mil y 17 mil hectáreas de manglar, distribuidas principalmente desde el Canal del Infiernillo hacia el sur del estado. Esta condición posiciona a la entidad como el límite de distribución norte del manglar en el Pacífico americano, lo que incrementa su relevancia ecológica y científica”, precisó el profesor investigador.




