27 de enero de 2026
Beatriz EspinozaPor su capacidad de transformar materiales comunes en sistemas con propiedades completamente nuevas, la nanotecnología se ha consolidado como una de las áreas más prometedoras de la ciencia contemporánea marcando un antes y un después de ella, aseguraron investigadores universitarios.
Gerardo Valenzuela Hernández, profesor del Departamento de Física, y Omar Manuel Paredes Gallardo, estudiante del doctorado en Nanotecnología, hablaron del tema durante una entrevista con el docente Rogelio Ramos Enríquez, en el programa A tiempo con la Ciencia, que se transmite por Radio Universidad.
Explicaron que la nanotecnología se basa en la manipulación de la materia a una escala extremadamente pequeña, del orden de los nanómetros que son piezas millones de veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano.
“La nanotecnología no es algo nuevo como tal en temas de investigación, en el avance tecnológico sí, cada vez se hace más y más evidente el uso cotidiano; todo parte de la miniaturización de la materia a esa escala, en el cual hay un dato muy interesante entre la relación de volumen que tiene esa materia respecto a la superficie disponible y lo que ocurre ahí.
“En resumidas cuentas o de manera sencilla, es que los átomos que se encuentran en la superficie de este material son mayores en cantidad a los que constituyen al volumen y esto tiene una peculiaridad importante al momento de las interacciones químicas y físicas”, explicó Valenzuela Hernández.
Añadió que trabajar con la materia a escala nanométrica, permite acceder a propiedades que no se manifiestan en los materiales convencionales ya que, literalmente, es trabajar en un mundo dentro de otro.
Omar Paredes Gallardo, agregó por su parte que si bien la nanotecnología es un área ‘relativamente joven’, su aplicación y sus principios básicos han estado presente desde siglos atrás, mencionando como ejemplo emblemático la Copa de Licurgo, una pieza de la época romana que cambia de color dependiendo la iluminación por la presencia de nanopartículas de oro en su estructura.
Durante la entrevista, detalló que los nanomateriales pueden ser metálicos, semiconductores o aislantes y, al reducirse a la escala nanométrica, pueden adquirir funciones inesperadas.
El investigador estudiante de doctorado, dijo que la nanotecnología tiene una aplicación para dispositivos electrónicos, pero también se aplican para una gran cantidad de productos que se utilizan en el ir y venir de la vida cotidiana.
Es decir, expresó, los nanomateriales se pueden encontrar en productos de limpieza con propiedades antimicrobiana, en cremas dermatológicas, en recubrimientos y protectores y sensores cada vez más sofisticados, entre muchos otros.
En este contexto, ambos coincidieron que la nanotecnología ha abierto muchas posibilidades en el ámbito de la salud en los procesos de diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Como ejemplo, citaron el uso de nanopartículas funcionales para desarrollar biosensores altamente sensibles y terapias más dirigidas capaces de actuar sobre tumores específicos para reducir efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia.
Señalaron que esta área del conocimiento también se ha aplicado para la transición energética con su incorporación en la elaboración de celdas solares, baterías y procesos de producción de hidrogeno con el que se puede incrementar significativamente la eficiencia energética sin que se tenga que reemplazar la infraestructura tecnológica existente por completo.
Ambos investigadores concluyeron en que la nanotecnología no es tecnología de largo plazo, ni futurista, pues ya está presente en el desarrollo con impacto directo en el bienestar social.




