19 de enero de 2026
Paula Trespalacios ArgainLa escritora y periodista Verónica Ortiz Lawrenz transformó su dolor en poesía y decidió compartirlo en el libro “No hay plegarias para los descabezados”, texto que consta de 30 poemas en el que plasma su historia personal a raíz de un accidente que la desnucó.
La autora por primera vez estuvo en la Universidad de Sonora para presentar su trabajo, en esta ocasión su octavo libro. Fue a invitación del Club de Lectura Cazadoras de Libros, con la participación de los clubes de lectura Inés Arredondo, de Hermosillo, Mi Libro MX y el taller de Lectura “Coomitín”.
Por parte de esta casa de estudios, la académica Mariel Montes Castillo, del Laboratorio de Comunicación y Servicios Educativos, e integrante del Club Cazadoras de Libros, presentó y dio la bienvenida a Ortiz Lawrenz, quien actualmente colabora con el Fondo de Cultura Económica, con reseñas de libros para Radio Educación y Radio Universidad Nacional Autónoma de México.
“Soy una sobreviviente, porque este tipo de accidentes es muy raro que la gente viva o quede como yo moviéndose y hablando. Como me di cuenta que era una sobreviviente decidí que si lo que yo sabía hacer era escribir yo tenía que contar esta historia porque la gente no vive para contarlo, la gente se muere”, expresó la escritora.
No hay plegarias para los descabezados
Sobre su última obra compartió que se basa en una historia de mucho dolor, pero también de mucho amor a la vida ya que decidió salir adelante y no solo escribir el libro sino de hablar de la importancia de vivir lo mejor que se pueda.
“No obstante lo que tengas o lo que padezcas, somos muy propensos a ser infelices, a quejarnos de todo y cuando te pasa algo así te das cuenta que tienes tanto que la verdad hay que tratar de ser felices y hacer felices a los demás y no venir a amargar el mundo”, enfatizó.
Una novela biográfica
Antes de su accidente escribió la novela “Una decisión equivocada”, texto que también fue abordado en su presentación el viernes 16 de enero, basado en una historia real que vivió su familia antes de la segunda guerra mundial cuando su abuelo alemán decidió mandar a sus tres hijas a Alemania unos meses antes del inicio de ese conflicto.
“Las niñas tenían 8, 10 y 12 años, la de 10 era mi madre. La historia la cuento desde las niñas que llegan a Alemania, todo lo que les pasa, la guerra como la viven y después como por desgracia Anita, la mayor de 12 años y en ese entonces ya de 19, es tomada y la acusan de espía, la van a meter en cárceles y campos de concentración durante todos los años que estuvo allá”, contó.
Ortiz Lawrenz tiene 75 años y se siente agradecida con la vida, así como sonorense de corazón.




