Cuidado de mascotas durante el invierno es una responsabilidad compartida: especialista

06 de enero de 2026


Elías Quijada

Con la llegada de la temporada invernal, las bajas temperaturas representan un reto importante para la salud y el bienestar de las mascotas porque puede provocar desde molestias leves hasta padecimientos que requieren atención veterinaria inmediata si no se toman las medidas preventivas adecuadas, aseguró Reyna Fabiola Osuna Chávez.

La profesora investigadora del Departamento de Agricultura y Ganadería (DAG) de la Universidad de Sonora explicó que durante el invierno los perros y gatos modifican la forma en que regulan su temperatura corporal, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades respiratorias, dolor articular, especialmente en animales con artritis, así como disminución en el consumo de agua y, en casos extremos, hipotermia.

Mencionó que los cachorros, mascotas geriátricas y animales con enfermedades crónicas son los más vulnerables ante estos cambios por lo que requieren un acompañamiento más cercano durante esta época.

“Uno de los principales puntos a considerar es que los cuidados no deben generalizarse. Las necesidades varían según la especie, la raza, la edad, el tipo de pelaje y el estado de salud; mientras que algunas razas están mejor adaptadas al frío, los animales de pelo corto, bajo peso corporal o con problemas de salud pueden resentir incluso descensos moderados de temperatura”, señaló.

Sostuvo que muchos problemas de salud podrían evitarse corrigiendo prácticas frecuentes entre los tutores de mascotas, como confiar únicamente en el pelaje como protección, reducir drásticamente la actividad física, utilizar ropa inadecuada que provoque humedad o irritaciones en la piel, descuidar la hidratación y exponer a los animales a cambios bruscos de temperatura, por ejemplo, después del baño.

“Estas acciones, aunque parezcan inofensivas, pueden desencadenar padecimientos como resfriados, cistitis, dermatitis o el agravamiento de enfermedades articulares”, instó.

Osuna Chávez comentó que en la mayoría de los casos no es necesario aumentar la cantidad de alimento durante el invierno; sin embargo, mascotas que viven al exterior o que tienen mayores requerimientos energéticos pueden necesitar ajustes específicos, siempre bajo supervisión profesional.

Aseguró que la hidratación es un aspecto clave, ya que en climas fríos el consumo de agua suele disminuir, aumentando el riesgo de problemas urinarios, sobre todo en gatos. “Se recomienda que las mascotas duerman dentro del hogar o en espacios protegidos del frío, secos y sin corrientes de aire, para reducir el riesgo de enfermedades respiratorias e hipotermia”.

La profesora investigadora del DAG enfatizó que la observación constante es fundamental, pues conductas como temblores, encorvamiento, búsqueda excesiva de calor o disminución de la actividad pueden ser señales de alerta.

“Ante cualquier cambio en el comportamiento o la salud de las mascotas, acudir de manera oportuna al médico veterinario es la mejor decisión. Es importante recordar que cuidar a las mascotas durante el invierno no solo mejora su calidad de vida, sino que refleja una tenencia responsable basada en el conocimiento y la prevención”, finalizó.