28 de julio de 2026
Beatriz EspinozaLas alumnas Casandra Aimé Peralta Chávez, Marianne Dolores Bojórquez Báez, Carolina Rodríguez Llanes y Marianne Denise Dolores Bojórquez Báez, del posgrado en Alimentos de la Universidad de Sonora, estudian compuestos bioactivos de plantas nativas de la región para desarrollar alternativas complementarias para el control de microorganismos asociados con la caries y otras enfermedades bucales.
El grupo de estudiantes de la Maestría en Ciencias del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos (DIPA) habló sobre su proyecto, dirigido por la investigadora Adriana Talía Bernal Mercado, durante una emisión del programa de radio Alimentación, problema de nuestro tiempo.
Al destacar la importancia de la investigación, las integrantes del equipo señalaron la estrecha relación que existe entre la alimentación y la salud bucal. Explicaron que en la cavidad oral habitan de manera natural diversos microorganismos que utilizan los azúcares libres como fuente de energía, lo que puede deteriorar progresivamente el esmalte dental y favorecer la aparición de caries.
También explicaron que la biopelícula oral, comúnmente conocida como placa dental, está formada por restos de alimentos y compuestos presentes en la saliva que se adhieren a la superficie de los dientes. Esta acumulación contribuye al desarrollo de enfermedades periodontales y, en casos graves, puede ocasionar la pérdida de piezas dentales.
Las estudiantes buscan desarrollar, a partir de compuestos presentes en plantas endémicas de la región, estrategias que permitan afectar los mecanismos de protección de los microorganismos que integran las biopelículas o placa dental, con el propósito de disminuir su resistencia frente a agentes antimicrobianos.
Señalaron que entre los microorganismos de mayor relevancia clínica se encuentran Streptococcus mutans, asociado con el desarrollo de la caries, y Candida albicans, un hongo que puede formar parte de infecciones orales debido a su estrecha interacción con diversas bacterias.
El desierto: laboratorio natural
Las maestrantes hablaron también de la capacidad de las plantas del desierto para producir compuestos bioactivos, metabolitos secundarios o moléculas que les permiten protegerse del estrés ambiental y adaptarse a temperaturas extremas, escasez de agua y elevados índices de radiación solar.
De esta forma, coincidieron en que el desierto debe verse como un enorme laboratorio natural, con una gran diversidad de plantas que han desarrollado, durante miles de años de adaptación, propiedades de gran interés para la salud, la alimentación y la biotecnología.
Entre las especies de interés científico, las jóvenes investigadoras mencionaron la gobernadora, el torote, el mezquite, la jojoba, el ocotillo y algunas cactáceas, como la pitaya. Destacaron que estas plantas forman parte del patrimonio biocultural de las comunidades originarias de la región, las cuales las utilizan desde hace generaciones en su medicina tradicional.
Añadieron que los trabajos de investigación y análisis forman parte de un proyecto financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), mediante una convocatoria de Ciencia Básica y de Frontera.
Sobre la gobernadora (Larrea tridentata), Bojórquez Báez explicó que su investigación tiene como objetivo evaluar los extractos de esta planta, una de las más emblemáticas de la región, tanto de manera individual como en combinación con otros compuestos, entre ellos la clorhexidina, un antimicrobiano ampliamente utilizado en odontología.
“La idea es explorar si esta combinación puede ofrecer un mejor efecto contra las bacterias y las biopelículas e incluso ver si podríamos disminuir la dosis de clorhexidina gracias al extracto y, por ende, reducir los efectos secundarios que este antimicrobiano tiene en nosotros”, expresó.
Las estudiantes de posgrado advirtieron que estas alternativas no buscan sustituir las prácticas convencionales de higiene bucal ni los tratamientos odontológicos, sino desarrollar estrategias complementarias basadas en recursos propios de la región.
Para concluir, las jóvenes coincidieron en que, aunque algunas especies del desierto ya se utilizan como alimentos, cosméticos y productos naturales, aún existe un amplio campo de investigación para conocer sus propiedades y aplicaciones potenciales en otras áreas del conocimiento.




