14 de julio de 2026
Beatriz EspinozaLas condiciones extremas del desierto sonorense han convertido a las plantas endémicas en una valiosa fuente de compuestos bioactivos con potencial para el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas, coincidieron investigadores de la Universidad de Sonora
Luisa Alondra Rascón Valenzuela, investigadora del Departamento de Ciencias Químico Biológicas, así como Luz Griselda Hernández Márquez y Jesús Adrián Soto Grijalva, estudiantes del Posgrado en Ciencias de la Salud, señalaron lo anterior durante una entrevista realizada en la emisión del programa A tiempo con la Ciencia.
Rascón Valenzuela explicó el proyecto de investigación y dijo que la actividad biológica está en las pequeñas moléculas sintetizadas por las propias plantas, así como organismos y microorganismos con los que responden a los desafíos ambientales como son las sequías, los depredadores y cambio de temperatura, principalmente.
Detalló que estas pequeñas moléculas tienen un efecto en el organismo del ser humano que se pueden aprovechar, recordando que los compuestos que se utilizan mayormente en los medicamentos, tienen su origen, precisamente, en los mecanismos de defensa desarrollados por las plantas.
En este contexto, Hernández Márquez dijo que, ante las condiciones ambientales extremas, se obligan a desarrollar estrategias de supervivencia mediante producción de metabolitos secundarios en mayores concentraciones y por ello, pueden representar una fuente importante de compuestos con aplicaciones biomédicas.
Jesús Adrián Soto Grijalva añadió que diversos estudios ya han documentado que estas plantas adaptadas a ambientes áridos, pueden aportar efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianas y antiproliferativas.
Los entrevistados por el docente Rogelio Ramos Enríquez, conductor del programa que se transmite por Radio Universidad, señalaron que actualmente desarrollan estudios de la Asclepias subulata, conocida como Jumete o Candelilla Bronca, planta que ha mostrado actividad antiproliferativa sobre células cancerosas.
La titular de la investigación, Hernández Márquez, detalló que esta especie comenzó a estudiarse desde 2015 con mayor profundidad cuando se buscó validar los conocimientos tradicionales que le atribuían propiedades contra el cáncer.
"Se demostró que tiene actividad antiproliferativa o que puede matar células cancerosas y por eso seguimos con el estudio de esta planta para, en un futuro, formular un fitofármaco contra el cáncer", detalló.
Durante la charla, los estudiantes de posgrado compartieron sus expectativas en las próximas estancias de investigación que realizarán en Brasil y Francia para ampliar los conocimientos ya obtenidos en los procesos que desarrollan en los laboratorios de la máxima casa de estudios de Sonora.
Hernández Márquez resaltó que los estudios que realizan se encuentran en etapas experimentales y aún es necesario evaluar la seguridad y eficacia de los compuestos antes de considerar si quiera aplicarlos.
Además, hizo hincapié en la importancia de impulsar estrategias de conservación y aprovechamiento sustentable y sostenible de las especies vegetales endémicas que se están estudiando.
"La finalidad de esto no es acabarnos las plantas, sino buscar sus propiedades y poder establecer cultivos de la mejor manera para hacer sustentables nuestras medicinas", advirtió.
Recordó además que los resultados obtenidos hasta el momento, son el trabajo de años de investigaciones realizadas por un grupo interesado en el tema.




