Analizan residuos agroalimentarios como recurso con valor para la salud y el ambiente

01 de abril de 2026


Beatriz Espinoza

Investigadores de la Universidad de Sonora trabajan en la transformación de residuos agroalimentarios para darles un valor agregado en su uso para la salud humana, para la industria y para el medio ambiente.

Así lo estableció Rosa Stephanie Navarro Peraza, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de Sinaloa, quien abordó el tema de “Residuos a recursos: el valor oculto de los alimentos desperdiciados” durante una de las emisiones del programa radiofónico Alimentación, problema de nuestro tiempo.

La especialista explicó que los residuos agroalimentarios no se limitan al ámbito industrial, sino que se generan en todas las etapas, desde su producción hasta el momento de consumo doméstico o uso final.

“Un residuo es aquel que se genera en el momento de producir como tal un producto alimentario y también se pueden generar en casa al momento de que nosotros preparamos un alimento”, recordó en la transmisión por Radio Universidad.

Navarro Peraza detalló que el destino de estos materiales depende del manejo que se les otorgue, ya que pueden pasar de ser subproductos aprovechables a desechos si se mezclan con otros residuos no orgánicos.

Comentó que si a esos residuos no se les da un uso o un tratamiento extra, entonces pasa a ser un desecho como tal, por lo que consideró que ese aprovechamiento puede darse en cualquier punto de la cadena alimentaria, incluyendo las prácticas domésticas como la elaboración de composta o fertilizantes naturales, entre otros.

La investigadora explicó que, incluso en el hogar, existen alternativas accesibles para reutilizar residuos como, lo más tradicional, el uso de cáscaras de frutas y vegetales para generar abono o infusiones nutritivas para las plantas.

Desde el enfoque científico, añadió que los residuos agroalimentarios contienen compuestos de alto valor biológico, como proteínas, péptidos, polifenoles, flavonoides y ácidos grasos que pueden ser, algunos, importantes fuentes de omega 3, como ejemplo, y pueden incorporarse a los alimentos funcionales, siempre que cumplan con evaluaciones de inocuidad, aceptación sensorial y eficacia.

Investigación y economía circular

En el ámbito académico, la especialista indicó que estas investigaciones se enmarcan en el modelo de economía circular, cuyo objetivo es maximizar el aprovechamiento de los recursos y reducir el desperdicio.

Durante el programa, conducido por José Luis Cárdenas, se hizo énfasis en que el aprovechamiento de residuos no es exclusivo de la industria o la academia, sino que también involucra a los consumidores.