25 de febrero de 2026
Beatriz EspinozaEl diseño de metalofármacos, desde compuestos con potencial actividad anticancerígena, como una alternativa innovadora en la batalla contra el cáncer, desarrolla Andrés Amaya Florez, en una investigación que realiza desde la perspectiva científica en el área de la química.
Durante una entrevista realizada por Rogelio Ramos Enríquez, en la emisión del programa A Tiempo con la Ciencia, el investigador, quien actualmente estudia el doctorado en el Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó el proceso y el sentido de los metalofármacos.
El diseño de metalofármacos con potencial actividad anticancerígena forma parte de una línea de investigación que desarrolla Andrés Amaya Flores en el área de la química, con el propósito de generar alternativas terapéuticas frente al cáncer.
Durante una entrevista realizada por Rogelio Ramos Enríquez en el programa A Tiempo con la Ciencia, el investigador, estudiante de doctorado en el Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó el fundamento y alcance de estos compuestos.
Dijo que los metalofármacos son compuestos químicos que incorporan un centro metálico en su estructura, el cual actúa como principio activo o como modulador de propiedades biológicas, indicó que también se analizan para tratamientos relacionados con artritis, Alzheimer e infecciones microbianas.
Señaló que uno de los referentes más conocidos es el cisplatino, un metalofármaco basado en platino que es utilizado, ampliamente, en tratamientos oncológicos, pero con limitaciones y efectos secundarios importantes que se deben considerar.
El investigador dijo que el estudio que desarrolla se enfoca en el níquel, un metal que pertenece al mismo grupo de la tabla periódica a la que pertenece el platino, pero es de un menor costo, aunque con propiedades químicas similares que pueden aprovecharse para desarrollar alternativas terapéuticas más accesibles.
“Lo que buscamos es potenciar la actividad biológica de los compuestos, mejorar su selectividad y modular propiedades como las características redox o la geometría molecular, lo cual puede influir directamente en su mecanismo de acción frente a las células cancerosas”, detalló.
En el ámbito clínico, Amaya Florez subrayó que el principal reto no solo radica en la síntesis del compuesto, sino en el largo proceso que implica su validación: estudios in vitro, ensayos in vivo, análisis del mecanismo de acción y, eventualmente, el cumplimiento de todas las fases de ensayos clínicos antes de su posible comercialización.
Andrés Amaya es originario de Cali, Colombia, y comentó que decidió realizar sus estudios de posgrado en México tras conocer el trabajo del doctor David Morales, investigador del Instituto de Química de la UNAM, quien lo invitó a integrarse a su grupo de investigación.




