29 de enero de 2026
Beatriz EspinozaCon el estudio de fases MAX y maxenos, investigadores de la Universidad de Sonora han situado a la institución en la frontera del conocimiento, aseguró Dagoberto Cabrera Germán, investigador del Departamento de Investigación en Polímeros y Materiales.
El docente universitario habló del trabajo científico que se desarrolla en los laboratorios de la máxima casa de estudios sobre materiales avanzados con propiedades únicas que podrían transformar sectores como el de energía, electrónica, salud y la industria.
Durante una entrevista con René Flores Morales en la emisión del programa radiofónico de Ingenio, Cabrera Germán detalló que la llamada ciencia de frontera es la que explora territorios donde aún existen más preguntas que respuestas y busca amplia el conocimiento mediante la aplicación del método científico.
“Es ese punto donde sabemos lo que existe, pero nos atrevemos a ir un paso más adelante para descubrir nuevos fenómenos, procesos o materiales con impacto potencial en la sociedad”, señaló.
Fases MAX y maxenos
El investigador explicó que las fases MAX y maxenos son materiales que se descubrieron en la década de los años noventa y tienen características tipo de las cerámicas como la alta resistencia al calor, a la mecánica, pero con alta conductividad eléctrica.
“Generalmente estas fases MAX están compuestas de diferentes elementos que se forman como un pastel laminado en donde tengo metales de transición como aluminio, silicio, carbón o nitrógeno que generalmente son carburos o nitruros”, explicó, lo que da una estructura formada por capas atómicas de distintos elementos.
Agregó que, a partir de estas fases y mediante procesos químicos controlados, se obtienen los maxenos que son materiales bidimensionales extremadamente delgados. “Es como tener un libro completo al que le extraemos solo una hoja para modificarla y darle nuevas funciones”.
Cabrera Germán destacó que el grupo de investigación también lo integra la doctora Mérida Sotelo Lerma y el Laboratorio de Semiconductores y Dieléctricos, y han trabajado en proyectos de ciencia de frontera con el apoyo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades y Tecnología (Secihti).
El doctor en Ciencia de Materiales precisó que uno de los principales retos de la investigación es el alto costo de los precursores ya que algunos de estos elementos, maxenos, pueden alcanzar un precio de hasta 200 dólares por gramo y otras dificultades asociadas a su síntesis y estabilidad.
Mencionó que el equipo de la Universidad de Sonora trabaja en el desarrollo de fases MAX alternativas sustituyendo metales costosos o regulados como el titanio por otros de más fácil acceso y métodos de producción más seguros y económicos.
El investigador dijo que los maxenos tienen amplias posibilidades de aplicación y muy prometedoras en el uso de baterías y capacitadores de alta eficiencia que permitirían fabricar dispositivos electrónicos más pequeños y duraderos.
Otras aplicaciones, añadió, puede ser en sensores biométricos para el monitoreo de salud, así como detectores de gases, blindajes contra la radiación y otros como recubrimientos con propiedades antifúngicas para la conservación de alimentos, entre muchos.
Sin embargo, Cabrera Germán consideró que, en esta rama de la ciencia, existen muchos desafíos para entender otras relaciones de la estructura atómica con sus propiedades para avanzar de la ciencia básica a las aplicaciones de tecnologías muy precisas.




