Analizan propiedades de resistencia a antibióticos de la bacteria Vibrio parahaemolyticus

19 de enero de 2026


Beatriz Espinoza

Por su creciente impacto en la salud pública y en la acuacultura, así como su capacidad para desarrollar resistencia a los antibióticos, la bacteria Vibrio parahaemolyticus es objeto de estudio por parte de investigadores universitarios.

La Vibrio parahaemolyticus es una bacteria de origen marino y se considera actualmente un patógeno emergente debido a su creciente impacto en la salud pública y en la acuacultura, según plática de expertos con el docente Rogelio Ramos Enríquez, en la reciente emisión del programa de radio A Tiempo con la Ciencia.

Las investigadoras que hablaron del tema fueron Lorena Noriega Orozco, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), y Judith Ortega Enríquez, estudiante del Doctorado en Ciencias en el área de Microbiología en la misma institución.

Durante la entrevista, Noriega Orozco detalló que la bacteria en mención habita de forma natural en ambientes marinos y se encuentra asociada a peces, moluscos y otros productos del mar en donde ha estado presente gracias al cambio climático, aumento de la temperatura del agua y la modificación de hábitos de consumo, principalmente en el consumo de pescados y mariscos crudos o con poca cocción.

Las investigadoras comentaron que esta bacteria es reconocida como una de las causas principales de gastroenteritis asociada al consumo de productos marinos en países como Estados Unidos, Japón y China.

Además, agregó una de ellas, desde 2013, se ha registrado su impacto en la acuacultura, especialmente en grajas camaronícolas donde la adquisición de nuevos factores de virulencia ha provocado mortandades severas y pérdidas económicas significativas.

Principales desafíos en la investigación

Judith Ortega destacó que uno de los principales desafíos en el desarrollo de la investigación es la resistencia antimicrobiana del Vibrio parahaemolyticus y esta estrechamente ligada al uso inadecuado de antibióticos en la acuacultura y en la clínica humana.

“La administración preventiva de antibióticos en granjas, sin un diagnóstico previo, así como la automedicación y el abandono prematuro de tratamientos en humanos, generan exposiciones repetidas a dosis subletales que favorecen la adaptación y resistencia de las bacterias”, explicó.

Las especialistas agregaron que los residuos de antibióticos pueden llegar al ambiente marino a través de descargas urbanas y/o agrícolas y representa un riesgo creciente ya que reduce la eficacia de los tratamientos disponibles y dificulta el control de infecciones, tanto de animales como de personas.

En este contexto, las invitadas señalaron la importancia de fortalecer las estrategias de prevención entre las que resaltaron un uso responsable de antibióticos, la mejora en calidad del agua en sistemas acuícolas y a aplicación de probióticos entre otros.