En emotiva ceremonia, Unison reconoce la trayectoria artística de Lucarmen Galindo

26 de octubre de 2023


Elías Quijada

Por su generosa contribución y noble empeño en el desarrollo del teatro universitario durante 45 años, así como por su perseverancia, constancia, talento y pasión consagrados al desempeño de su ministerio, la Universidad de Sonora, a través del Departamento de Bellas Artes, otorgó ayer, 25 de octubre, un merecido reconocimiento a Luz del Carmen Pacheco Galindo.

En una emotiva ceremonia, que se llevó a cabo en el emblemático Teatro Emiliana de Zubeldía, la rectora María Rita Plancarte Martínez hizo entrega de la distinción, la cual tenía grabado en texto la encomiable labor de la artista sonorense en apoyo y difusión de la cultura local y su lucha constante por enfrentar los desafíos con entereza y valentía.

En su mensaje, Plancarte Martínez dio la bienvenida a los asistentes, pero en especial a Lucarmen Galindo, y señaló que 45 años se dicen fácil, pero están llenos de experiencia, reconocimiento y compromiso, pues la expresión artística nos hace más humano lleno de contradicciones, pero también tiene múltiples momentos de risa, alegría y diversión.

“Por eso, es una noche de reconocimiento a la persona que por 45 años de manera comprometida se ha presentado en los escenarios a lo largo del estado y también ha llevado en muchas ocasiones el nombre de la compañía de teatro universitario. Este galardón no sólo es por parte de la Universidad, sino también de la comunidad artística”, aseguró.


Agradecida por el homenaje

Por su parte, Lucarmen Galindo agradeció la ceremonia de homenaje y dijo que estar en el teatro Emiliana de Zubeldia la llena de emoción, pues fueron tantos años de obras y personajes que vuelven a su memoria como destellos de luz que iluminan el largo camino del teatro universitario.

“Aquí vine la primera vez que me entró la inquietud de estar en la Academia de Arte Dramático, aquí conocí a los mejores maestros y grandes amigos, entre ellos a Oscar Carrizosa, Luis Enrique García, Beatriz Juvera Morales, Arturo Merino, Jorge Velarde, Martha Bracho y hasta a la maestra Emiliana de Zubeldía”, recordó.

La artista sonorense agradeció a sus amigos por proponer su nombre para este reconocimiento y también dio las gracias a la Academia de Arte Dramático de la Universidad de Sonora por los momentos inolvidables vividos en el escenario.


Semillero de artistas

En tanto, Claudia Carrizosa Martínez, jefa del Departamento de Bellas Artes, expresó que desde su fundación, hace casi 70 años, la Academia de Arte Dramático es semillero de grandes artistas que se han forjado en sus aulas, algunos de ellos tuvieron la fortuna de poder conocer a grandes directores y también de formar parte de su elenco y una de ellas fue Lucarmen Galindo, protagonista de la mayoría de las obras de su generación.

Lucarmen supo encausar su talento y llevar a escena personajes entrañables; para el Departamento de Bellas Artes tener la oportunidad de reconocer su trabajo es un honor, porque hablar del teatro universitario sin mencionar a Lucarmen Galindo es imposible, sostuvo.

Su talento y dote por la actuación siempre quedo de manifiesto y haber permitido disfrutar cada una de sus interpretaciones es un regalo invaluable. Los 45 años de gusto, perseverancia en el ejercicio de un quehacer que provoca comunicación, entretenimiento y diversión; además orienta, enseña y apasiona, concluyó.

Después de la ceremonia especial de entrega de reconocimiento a Luz del Carmen Pacheco Galindo, se llevó a cabo la obra de teatro “A punto de turrón”, puesta en escena en la que participó en el año de 1991 y a la que fue invitada por Anny Torres.


Su trayectoria

Luz del Carmen Pacheco Galindo es una destacada actriz sonorense, mejor conocida como “Lucarmen Galindo”, nombre artístico que adoptó en honor y agradecimiento a su madre.

Nació un 29 de octubre en Ciudad Obregón, pero vivió sus primeros once años en el municipio de Bacanora; es hija de Aurelia Galindo Soto y Belisario Pacheco Martínez quien falleció cuando ella tenía apenas ocho años de edad. Sus hermanos fueron José Ángel, Luz Elena y Belisario.

Lucarmen llegó a Hermosillo al cumplir sus 11 años para estudiar la secundaria y cinco años después ella consiguió un trabajo y pidió a su familia trasladarse a la ciudad capital donde radica actualmente. El 17 de enero de 1990 nació su hija Sara María, quien es su gran compañera de vida, du gran orgullo y su gran amor.

Laboró para el gobierno del estado de 1971 a 2012 y cuando se jubiló, comenzó a viajar por Europa conociendo Italia, Francia, Holanda, Inglaterra, España y muchos otros países conociendo también Egipto, Turquía y Marruecos.

Ingresó a la Academia de Arte Dramático de la Universidad de Sonora en el año de 1978 y algunos de sus mentores fueron Óscar Carrizosa, Arturo Merino y Luis Enrique García, entre otros, y su debut en los escenarios fue en 1981 con la obra “Las Viejas Difíciles” que dirigió el maestro Carrizosa.

Ese mismo año presentó “Joven drama” y se incorporó a la Compañía Universitaria de Teatro que dirigía el también reconocido actor Jorge Velarde, participando también en la obra “Camino Real” de Tennesse Williams; en 1982 actuó en la obra “27 vagones de algodón”, ya siendo parte de la Academia de Arte Dramático.

En 1983, fue invitada a formar parte del elenco de “A pesar de la lluvia” de Margarita Oropeza con la producción de la Casa de la Cultura de Sonora y dirigida por Sonia León y en 1984 participó en la puesta en escena de la obra “El Burgués Gentilhombre” y al siguiente año, al lado de Sonia León, protagonizó “Orinoco” de Emilio Carballido.

Año con año la presencia de Lucarmen Galindo en los escenarios era casi obligada en los escenarios locales, pero también, comenzó a ser invitada por diversos grupos teatrales; en 1985 participó en “La Daga”, junto con Eduardo Miranda y Jorge Celaya y en 1986 estelarizada “Clotilde en su casa”, pasando a 1987 a participar en “Todos somos culpables”, de Carlos Moncada, obra ganadora del Premio de Dramaturgia.

Otras obras en las que participó Lucarmen Galindo fueron “La pareja dispareja” y “Pesadilla de una noche de verano” en 1988; “Equus” en 1989; “Qué cura con ese Cura” en 1990 y en 1991 “Fuera de juicio”; también “La muerte de un viajante en 1992, “Señora” en 1994, y en 1995 “Napoleón” y “Se sopla mejor a los 40”.

Fue llamada “Diva del teatro sonorense” junto a la inolvidable actriz Carmen Alicia Espinoza, con quien inició el proyecto de un teatro bar y, en 1996, abrieron el foro llamado “El nido de las Divinas Garzas”. Hasta 2001, protagonizó la obra “A punto de turrón con tal éxito que la obra fue invitada por la Universidad Autónoma del Estado de México a participar en las jornadas teatrales de esa institución.