Perla Verónica Luna Altamirano

Perla Verónica Luna Altamirano, de 30 años, cursa el sexto semestre de la Licenciatura en Música y se especializa en la disciplina de canto, formando parte del grupo artístico Aires de Son. Su trayectoria en esta expresión artística comenzó desde los 12 años, periodo en el que ha consolidado una formación vocal sostenida y una presencia constante en escenarios culturales relevantes.

A lo largo de su recorrido artístico ha participado en eventos destacados como el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) 2020, el encuentro coral Tlaxcala Canta, el Festival de la Luna de Montaña, así como en proyectos colectivos como Coro Evocca, Coro L’Orfeo y la producción Comediantes de la Lengua Operística, experiencias que reflejan su versatilidad dentro del ámbito coral y escénico.

Si bien señala que no identifica un solo logro como el más importante, destaca la riqueza de sus diversas presentaciones artísticas, entendidas como parte de un proceso continuo de formación, crecimiento y consolidación dentro de su carrera musical.

En cuanto a representación institucional, indica que hasta el momento no ha participado oficialmente representando a su institución, estado o país, aunque su actividad artística ha estado vinculada a múltiples espacios culturales de relevancia.

Desde su perspectiva, la práctica artística ha tenido un impacto profundo en su vida personal y académica. Considera que el canto ha significado una transformación integral como persona, al ser una vocación que siempre deseó seguir. Reconoce, sin idealizarlo, que el arte exige disciplina, estudio constante, ensayos individuales y colectivos, pero enfatiza que esa exigencia lo convierte en un camino profundamente gratificante.

Respecto a sus metas, expresa que a corto plazo busca concluir su licenciatura, mientras que a mediano plazo aspira a realizar una maestría en el extranjero y participar en el FAOT 2027, proyectando así una trayectoria artística con mayor proyección internacional.

Como reflexión final, Perla destaca que formar parte de un grupo artístico universitario representa una experiencia sumamente enriquecedora, aunque demandante. Subraya que el arte implica esfuerzo permanente, práctica rigurosa y superación constante, pero precisamente en ese desafío reside su valor: en la posibilidad de crecer continuamente, perfeccionarse y descubrir hasta dónde puede llevarla su vocación artística.