Entrenador: Ricardo Gil Armenta

Ricardo Gil Armenta, de 35 años de edad, se distingue por una sólida experiencia en el desarrollo del softbol, disciplina en la que ha trabajado durante 15 años como entrenador. Su formación académica como licenciado en Cultura Física y Deporte le ha permitido integrar fundamentos metodológicos y pedagógicos en la preparación de sus equipos, orientando su labor tanto al rendimiento competitivo como a la formación integral de las atletas.

Cuenta con experiencia en procesos competitivos dentro del ámbito universitario y del sistema CONADE, participando en una amplia variedad de torneos organizados por organismos como el Consejo Nacional del Deporte de la Educación, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. A lo largo de su carrera ha participado en aproximadamente 30 competencias estatales y 15 competencias nacionales, lo que evidencia una trayectoria constante dentro del alto rendimiento deportivo.

Entre los logros obtenidos bajo su dirección destacan medallas en Olimpiadas CONADE, incluyendo preseas de oro, plata y bronce, así como resultados relevantes en competencias universitarias, donde ha conseguido dos medallas de bronce y dos de plata en un periodo de siete años. Estos resultados reflejan la consistencia de su trabajo y su capacidad para desarrollar equipos competitivos en distintos niveles.

La filosofía que orienta su labor se fundamenta en valores esenciales como la disciplina, el respeto, la responsabilidad y la puntualidad, principios que considera indispensables para el crecimiento deportivo y personal de las atletas. A través de estos valores busca formar no solo jugadoras competitivas, sino personas con sentido de compromiso y responsabilidad.

Desde su perspectiva, el deporte universitario cumple una función clave en el desarrollo integral de los estudiantes, ya que favorece la construcción de relaciones sociales, fortalece la identidad personal y permite adquirir valores que en ocasiones no se desarrollan plenamente en otros entornos de la vida cotidiana. En este sentido, considera que el deporte es una herramienta formativa que impacta directamente en la manera en que los jóvenes se desenvuelven en la sociedad.

Como mensaje final, sintetiza su filosofía en una idea central: “nunca rendirse”, principio que refleja la importancia de la perseverancia y la constancia como elementos fundamentales para alcanzar objetivos tanto en el deporte como en la vida.