Entrenador: Antonio Adrián Romero Hernández 

Antonio Adrián Romero Hernández, de 38 años de edad, se distingue por una década de dedicación al boxeo como entrenador y formador de atletas en distintos niveles competitivos. Con estudios de licenciatura y una preparación complementaria que incluye diplomado en psicología, cursos especializados en normativas antidopaje (WADA) y capacitación para el entrenamiento de boxeadores profesionales, incluyendo experiencia de trabajo con equipos profesionales como Caballeros Teams, su perfil combina fundamentos técnicos, actualización constante y una visión integral del desarrollo deportivo.

Cuenta con licencia expedida por la H. Comisión de Artes Marciales Mixtas, Box y Lucha del Estado de Sonora, lo que respalda formalmente su ejercicio profesional dentro del marco regulatorio correspondiente, ha participado en competencias municipales, estatales, nacionales, internacionales y mundiales, avaladas por el Consejo Mundial de Boxeo, así como en Universiadas representando a la Universidad de Sonora.

Los resultados obtenidos bajo su dirección incluyen campeones mundiales amateur del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), campeones internacionales y nacionales CMB, así como campeones municipales y estatales en el mismo organismo. En el ámbito universitario, sus atletas han alcanzado medallas de plata y bronce en Universiadas para la Universidad de Sonora, consolidando así un trabajo competitivo que trasciende el gimnasio y se proyecta en escenarios de alto nivel.

Más allá de los títulos y reconocimientos, el entrenador Romero Hernández fundamenta su labor en valores que considera esenciales para el desarrollo humano: disciplina, respeto, perseverancia y amor a la vida, ya que, desde su perspectiva, el boxeo no solo es una disciplina deportiva de exigencia física y técnica, sino una escuela de carácter. La práctica sistemática del entrenamiento contribuye a la formación académica y personal de los estudiantes, enseñándoles responsabilidad, constancia y autocontrol, cualidades que fortalecen tanto su desempeño profesional como su crecimiento individual.

Su concepción del entrenamiento integra dimensiones físicas, psicológicas y éticas, dado que su formación en psicología le permite comprender los procesos emocionales y motivacionales de los atletas, acompañándolos no solo en la preparación técnica sino también en la gestión de la presión competitiva y en la construcción de confianza, de modo que, el entrenador asume un rol formativo que trasciende la competencia, orientado a forjar mejores personas y mejores profesionales.

Como mensaje central a sus atletas, sostiene que “la perseverancia es el eje del éxito,  las derrotas forman parte del proceso y que cada caída debe asumirse como una oportunidad para levantarse con mayor determinación”. La lucha por metas, sueños y propósitos exige resiliencia; por ello, promueve una cultura de esfuerzo continuo, convencido de que la constancia y la convicción permiten alcanzar logros tanto en el deporte como en la vida.